A contracorriente: El impacto (positivo) de la IA en el trabajo

La mayoría de los mensajes, artículos y demás que leemos sobre la IA anticipan una hecatombe laboral, con millones de empleos que se perderán sustituidos por la automatización. Me temo que voy a ir muy a contracorriente del mensaje habitual, ya que creo que la IA tendrá un impacto neto positivo en el trabajo.

A veces tengo la sensación de que soy un poco mal pensado, pero no puedo evitar pensar que estos mensajes catastrofistas no tienen otra misión que atemorizar al trabajador, situándole en una posición de debilidad ante cualquier negociación con la empresa, de forma que se conforme con mantener el empleo, renunciando a aspirar a cualquier tipo de mejora, a una parte del pastel de la IA. 💼

Es cierto que si centramos la mirada en determinados puestos de trabajo estos pueden verse amenazados por la automatización. Estos puestos de trabajo, sin entrar en roles, suelen ser trabajos repetitivos, con poca creatividad, poca decisión y responsabilidad.

También suele achacarse a la mejora de productividad la destrucción de puestos de trabajo: Si ahora con 3 personas puedo hacer el trabajo de 5, entonces destruiré 2 empleos. Sin embargo, hace falta un poco de perspectiva para poder ver el impacto de la IA en el conjunto de la sociedad y de la economía. 📈

Si ampliamos la mirada más allá del impacto en un rol o un tipo de trabajo en concreto, e incluso más allá del comportamiento de una empresa, podemos ver algunas razones del porqué del impacto positivo de la IA en el mercado laboral.

La primera es la demanda inducida. Ahora es mucho menos costoso automatizar determinadas tareas. Incluso muchas tareas que no eran automatizables ahora sí lo son. Esto implica que se va a generar una cantidad ingente de software que implemente dichas automatizaciones. Este software requiere responsabilidad, mantenimiento, comprensión y evolución, generando nuevos trabajos con nuevas habilidades para sostener este incremento de demanda de software. ⚙️

No es la primera vez que se automatizan tareas ni que se genera demanda inducida.

Pongamos por ejemplo la automatización del sector textil de finales del siglo XVIII. En aquel entonces, el producto, generado a mano por los sastres, tenía una demanda limitada por el coste del mismo. Al automatizar y bajar el coste, esta demanda se amplió, permitiendo acceder a más gente al producto. En líneas generales podemos pensar lo mismo de la automatización de la IA y de los productos beneficiados por la automatización de la IA. 🧵

La segunda es el incremento de la productividad derivado de la implantación de la IA en las empresas. Pero entendamos bien la productividad:

La productividad no es la capacidad de hacer más cosas, es el valor (económico) dividido por el tiempo que nos ha tomado generarlo.

Por lo tanto:

  • Hacer más cosas, si estas son inútiles, no incrementa la productividad.
  • Hacer lo mismo, si lo hacemos más rápido, sí incrementa la productividad.
  • En el mismo tiempo, hacer algo más valioso, sí incrementa la productividad.

Consideremos el caso menos obvio (por lo menos según lo que se lee habitualmente): con el mismo tiempo podemos hacer cosas más valiosas. Esto significa que vamos a incrementar el valor del producto generado, incrementando los márgenes empresariales. El incremento de los márgenes nunca repercute íntegramente en la empresa, parte se deriva hacia el trabajador, por ello las empresas con alto valor añadido y mayores márgenes ofrecen mejores condiciones salariales a sus empleados, aquellos que precisamente generan ese alto valor añadido.

El segundo caso, y el que vemos más a menudo en los periódicos, es el de hacer lo mismo pero en menos tiempo. Este caso implica en el corto plazo una reducción de costes, relacionada con una destrucción de empleo.

Sin embargo, este ajuste no dura demasiado, puesto que la reducción de costes (y su correspondiente incremento en los márgenes empresariales) en el medio plazo llevará mejoras salariales (o de condiciones, como la reducción de jornada con el mismo salario) de los trabajadores que han quedado o a una reducción de precios, generando deflación, como comentó hace poco Jeff Bezos. Dados los mecanismos sistémicos antideflación (por ejemplo los bancos centrales o la obsolescencia programada) veo bastante más probable la primera opción.

Hay otros factores que habrá que tener en cuenta: La facilidad de crear productos/empresas (véanse las "one person companies"), la capacidad de alcanzar economías de escala mucho más rápido, o la reducción de barreras para entrar en muchos mercados por ejemplo; pero me gustaría terminar los posibles impactos positivos con los efectos de segunda ronda. Si los trabajadores de las empresas que incrementan su productividad mejoran sus condiciones salariales se incrementará el consumo, generando trabajo y empleo asociado a ese consumo.

Esta evolución, que quiero creer positiva, no está exenta de riesgos. Los dos principales que veo son la desincronización de la ganancias empresariales de los salarios y el incremento en la desigualdad entre salarios de diversas empresas o sectores (y la cualificación de los mismos).

Por ello ya se están escuchando algunas propuestas, como hizo OpenAI recientemente, como por ejemplo incrementar los impuestos a los beneficios empresariales, promocionar la adopción de la semana de 4 días, y en líneas generales políticas que garanticen la redistribución y redirección de la riqueza generada por la IA hacia los ciudadanos. ⚖️

Siendo conscientes de los riesgos, no sucumbamos al miedo y vayamos a contracorriente, aprovechemos la oportunidad que nos brinda la IA para mejorar las condiciones laborales.